“El dilema de Nash (o Variaciones sobre una hipótesis)”. El Cabildo. Córdoba (Argentina). 2017. Curaduría: Aníbal Buede y Luciano Burba. Artistas: Maximiliano Peralta Rodríguez, Nicolás Balangero, Pablo Rosales, Christian Román, Estefanía Santiago, Manuel Pascual, Las Hijas de Israel, Gaspar Nuñez, Federico Gloriani, Nina Kovensky, Fabían Urban y Luciana Martínez.
“La re-colección”. Instalación, objetos. 4x3x1,80 m. El Cabildo. Córdoba (Argentina). 2017.
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EL DILEMA DE NASH (O VARIACIONES DE UNA HIPÓTESIS)
Por: Aníbal Buede y Luciano Burba.

Según las crónicas periodísticas, en la provincia de Córdoba los hurtos de piezas artísticas o de valor patrimonial se remontan a 1978. Desde entonces, y cada tanto, suelen tomar estado público distintos mecanismos mediante los cuales desaparecen valiosas piezas de colecciones privadas y públicas, para su posterior venta en el mercado negro.

A continuación, desarrollamos un episodio que ve la luz muchos años después, a partir del arrepentimiento de uno de sus protagonistas.

Es 2001 en Córdoba, y el alboroto social de ese fin de año es el clima propicio para que un grupo integrado por ladrones y especialistas en artes, den un silencioso pero contundente golpe. Durante meses despliegan un operativo de seguimiento a un coleccionista de bajo perfil que posee una incipiente aunque cotizada colección, alojada en su casa de Barrio Jardín. La investigación les permite realizar un plan que incluye la confección de un inventario minucioso de las piezas a sustraer, así como coordinar la posterior ubicación de la mayoría de ellas en colecciones privadas de Argentina y el exterior. Los ladrones aportan sus conocimientos en apertura de cerraduras, anulación de sistemas de videovigilancia, recorridos de patrulleros, movimientos de los vecinos del barrio, vías de escape. Los especialistas en arte señalan las piezas de interés.

La operación permite la sustracción de una treintena de piezas: reliquias precolombinas, cartas y obras de grandes maestros, óleos de Fader y esculturas de Bonevardi como también piezas de artistas jovenes con proyección internacional. El botín es embalado cuidadosamente y retirado en un camión destartalado, simulando una mudanza en las inmediaciones del Jockey Club. Desde allí es trasladado al galpón en desuso del MNBA donde permanece sólo unas horas, para luego salir del país en una avioneta Cessna 182 que los espera en un campo cercano a la zona sur de la ciudad.

Las obras, aseguradas en una abultada cifra en dólares, nunca más aparecieron. Entre las piezas, se encontraban además los bocetos de una instalación nunca realizada de Carlos Crespo; negativos de la Fotonovela N° 3, Libro 1 de Jorge Simes; el esquema de un grupo escultórico firmado por Horacio Álvarez; una serie de apuntes para cierto desarrollo escénico proyectado por Curtino; otro boceto de instalación al que se sumaba material de audio perteneciente a Anahí Cáceres y los restos de una instalación precaria en las aulas de la ESBA, obra del Turco Sahade.

Con el listado provisto por el arrepentido y distintos testimonios, enviamos gráficos, notas periodísticas, fotografías y registros a artistas locales y de otras provincias, para recuperar y refundar una memoria posible. El Cabildo de la ciudad exhibirá estas nuevas propuestas.